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¿ por qué
un programa de radio ?
¿ por qué
en Internet ?
¿ por qué la red de retransmisoras terrestres?
¿ por qué
a ningún lugar ?
¿ por qué
desde el espacio ? |
El
mundo se desintegra, de eso nadie puede dudar.
Podemos
imaginar la desintegración del mundo como un estallido del
planeta tierra en miles de partículas, como la desaparición de
la especie humana por una serie de desastres naturales, como el
exterminio de toda vida a causa de la irresponsabilidad de los
hombres a lo largo de la historia, etc.
Esas
formas de imaginar el mundo desintegrándose son quizás más fílmicas,
más caóticas, más eclécticas. Sin embargo hay otras,
quizás diarias, quizás más esperanzadoras porque son pequeños
mundos (tus mundos) que dan paso a mundos nuevos.
Sentiste
que el mundo se desintegró cuando dejaste de ver a ese ser tan
amado, cuando perdiste algo que hacía a tu mundo, cuando
cambiaste de trabajo, cuando te dijeron "no" o
"si" a algo, cuando dejaste de vivir una cosa para
empezar a vivir otra. Esas líneas imperceptibles en que la
vida te va cambiando, en que vos vas cambiando a la vida, en que
tu existencia y tu mundo se transforman.
Pararse
en una situación En caso de que el Mundo se Desintegre es tratar
de descubrir una percepción valida para disfrutar ese mundo y
aprovechar los instantes de placer de esos mundos en constante
desintegración.
Desde
aquí, un pequeño mundo, simplemente comunicarnos. Rendir
culto a ese detalle vital llamado comunicación que nos hace
seguir creyendo que mientras exista gente con ganas de expresarse
y peleando por ello son muchos los mundos que hacen que estemos
listos: En Caso de que el Mundo Se Desintegre... Integrados entre
tanta desintegración.
El
Pirata
-"Con el crecimiento de las ciudades populosas, la
acumulación de riquezas, el desarrollo de complejas instituciones políticas y religiosas
y, sobre todo, con la expansión de los inventos y recursos bélicos, se revolucionó la
vida humana sobre la tierra. Esa revolución empezó con lo que llamamos 'historia' y ha
llegado ahora a su culminación en otra revolución, mucho mayor, que puede significar
para nosotros, de una manera o de otra' el fin de la historia.
¿Llegaremos a ese fin por
la vía de un cataclismo destructor o -como nos aseguran afablemente otros- por la de un
'nuevo tribalismo', una sumersión de la historia en el vasto complejo unificado de las
relaciones mediadas por la comunicación de masas que convertirá al mundo entero en una
sola ciudad homogénea? ¿Será ésta la ciudad puramente secular y tecnológica, en la
cual todas las relaciones sean culturales y la naturaleza haya quedado absorbida en las
técnicas? ¿Será todo esto el anuncio de la época de paz y felicidad añorada? ¿O no
será más que la trabajosa instauración de un nuevo tipo de jungla, el laberinto
electrónico, en el cual las tribus cazarán cabezas entre las antenas de televisión y
las escaleras de incendio, hasta que de alguna manera suda una cultura escatológico y dé
paz en algún punto de la turbulenta estructura de artificiosidad, abstracción y
violencia que se ha convertido en la segunda naturaleza del hombre?"
Thomas
Merton:
"Ishi", 1968
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