El Pirata @PirataEcdqemsd | 28 de Agosto de 2026 | ECDQEMSD Podcast
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Bienvenidos a las noticias del mundo y a las aguas donde la rebeldía se paga caro.
No es novedad que observar el sistema con desconfianza, preguntar por qué o tratar de defender derechos antes los poderosos tiene un alto costo.
Quienes tienen cierto poder tiene un solo objetivo: mantener y de ser posible incrementar sus privilegios.
En ese afán pierden voluntariamente el sentido de justicia, libertad, respeto y empatía que en realidad quizá nunca tuvieron.
Toñi es una de las tantas testigos de todo esto.
Inconsciente del hecho, porque claro Toñi es una orca; un cetáceo. La más longeva del grupo de las Gladys, las llamadas orcas del estrecho de Gibraltar.
Sí, aquellas que fueron noticia por “atacar” veleros y yates de adinerados playboys, oligarcas rusos, potentados mundiales, deportistas "premium" y empresarios dorados al sol mediterráneo.
Las orcas punks, las rebeldes, las que humanizamos creyéndolas anarquistas revolucionarias con conciencia de orcas y sed de equilibrar el desbalance mundial entre amos y esclavos.
La aleta dorsal de Toñi era un símbolo de libertad y potencia. Un signo de tiempos de injusticia y avasallamiento, una bandera contra las invasiones, una señal de rebeldía.
La aleta dorsal de Toñi, la orca española, la veterana sexagenaria terror de pijos y marinos de regatas. Chula gorda macarra ibérica que pelea contra molinos de vientos o monstruos construidos en astilleros de lujo.
La aleta dorsal de Toñi hacía dos años que no aparecía en superficie cortando las aguas.
La aleta dorsal de Toñi se asomó, con una descarga de perdigones de escopeta que le marcó los límites.
La vieja orca es la encargada de enseñar a su grupo, uno de los pocos que sobreviven en la zona, el conocimiento para la supervivencia. Las orcas no van a la escuela, así aprenden.
Dónde conseguir comida, hacia dónde navegar en qué temporada, qué hacer con las embarcaciones que se cruzan en su histórica vía de navegación. Y con histórica me refiero a antes de la toma de Ceuta, de la primera patera que naufragó, de los reyes católicos, de los romanos, de los primeros pescadores, de cuando Granada no temblaba y más atrás.
Una parte de la película se perdió. Por ley las embarcaciones no pueden acercarse, no pueden entorpecer su trayectoria, no pueden emitir sonidos para espantarlas ni para atraerlas.
Una parte de la película se perdió. La del que jaló el gatillo de la escopeta porque se cruzó con Toñi y su grupo.
Los científicos que las estudian y tratan de protegerlas dicen que en los últimos cinco años el crecimiento de veleros y barcos turísticos creció exponencialmente en la zona.
Gentrificación! Toñi.
Debieron adaptarse. Hacer trucos vistosos para el turismo, hacer lo que se espera, someterse a los tiempos y deseos del poder; en este caso encarnado por los señores del mediterráneo.
Qué es eso de rebelarse, qué es eso de plantar principios innegociables, qué es eso de oponerse a lo inevitable a lo que compra voluntades y somete a los tibios?
Toñi recibió la descarga y bajo, bajo, bajo.
Se sumergió para curar sus heridas.
Y hace días volvió a emerger. Posiblemente para seguir enseñando que a pesar de los agujeros que la maldad y la injusticia le han dejado en la aleta dorsal, hay cosas que son lo que son. Los patanes tienen armas, arpones, modos de explicarte quienes mandan, medidas represivas para que no camines por donde antes caminabas. Las orcas tienen aletas dorsales que cuentan historias, en este caso: la historia de la estupidez, la dominación y la crueldad humana.
Hay cosas que son como son, y cosas que también se hacen. Porque aquel grupo de orcas que se acercaba a las embarcaciones por curiosidad o para jugar, entendiendo las reglas de lo que para ellas es divertido, termina con una agresión que enseña otras cosas. La próxima será diferente, ya son menos inocentes.
Esta semana declaró Luigi Mangione.
Aquel joven de 28 años que le disparó por la espalda en el centro de Manhattan a un ejecutivo de una compañía de seguros de salud.
También aquí falta la película, solo hay una foto, un short de las cámaras de seguridad de una avenida neoyorquina.
Nunca importa cuánta frustración te genera el sistema. Cuantas veces se rebota con los burócratas. Cuánto dolor se debe soportar para que el sistema de salud te ampare. Cuántas veces debes chocar con costos imposibles, con formularios a completar, con solicitudes a los tiempos cuando las lágrimas son ahora, rebotando en pasillos y laberintos que nunca terminan de completarse y cuando se completan te salen con aquello de la letra pequeña que aclaraba que siempre sea como sea tú pierdes y ellos ganan.
Desamparados, enfrentados a la soberbia del negocio. Las aletas dorsales agujereadas por un mar de injusticias.
A la foto final nadie se atreve aunque muchos la piensan.
Mangione. Se declaró culpable.
Para el mundo asesinó por la espalda a un padre, a un hermano, a un hijo, a un miembro destacado de la sociedad, a un hombre… casi, en última instancia, inocente. Como sociedad eso es un límite punible. No se puede tolerar
Y es cierto.
Para el reo, fue disparar contra la encarnación de un sistema perverso que te mira con desdén, te valora por el dinero que pueda obtener de ti y se desentiende de tu dolor.
-Le disparé al señor Thompson y murió- dijo Mangione en el juicio.
-Sabía que lo que hacía era algo ilegal- declaró.
Y así nadamos en un mar de injusticias, como Toñi.
Porque en el casting de rebeldes sobreactuar te convertiste en una amenaza para el propio sistema. Una amenaza que no tendría razón de ser si no fuera por las injusticias claramente intencionales que la provocaron.
Otra semana en este infierno de profundidades y superficies.
Damas y caballeros: bienvenidos al kaos total!!!!




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