El Pirata @PirataEcdqemsd | 30 de Octubre de 2026 | ECDQEMSD Podcast
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Bienvenidos a las noticias del mundo y al paisaje de calabazas iluminadas.
Halloween y las historias de terror. Bosques encantados, una bruma tenebrosa y los habitantes de la aldea intentando vanamente expulsar a los fantasmas.
Desfile de disfraces. El juez corrupto, el alcalde de tres manos, el general criminal, el monstruo del sindicato, el coyote aullando a la luna de la frontera, el político zombi en campaña, los sentimientos escondidos en aquellas pequeñas casitas con chimeneas encendidas.
El temor de no saber qué pasará mañana. La colosal Medusa del consumo del capitalismo tardío altera el orden de importancias y valores.
Desplazados y heridos. Los frentes de batalla, las guerras silenciosas, las purgas y los éxodos. Historias de terror.
Cruzan los esperpentos buscando el poder las líneas que los mantenían a raya.
Calabazas vacías, iluminadas, espantando, tan seguras de que su pensamiento es el correcto.
La pantalla nos quema el rostro en un mundo oscuro. Videos de segundos que imparten la verdad absoluta.
Halloween, Halloween, Halloween.
Lejos de la fiesta pagana, del final de la cosecha. Llegan los demonios, los espantos y el aterrador paisaje de un mundo consumiéndose en frías llamas.
Drones y miras láser, golpes y torturas. Tiranías y barbarie. En un haz de luz que se refleja sobre el bosque reseco, las noticias.
Muerte en una estación de tren. La guerra entre Rusia y Ucrania.
Los trenes en Toledo. Los viajes que no fueron.
Elecciones en Israel, Gaza arrasada, los que no pueden elegir, Cisjordania amenazada. Halloween.
Dos líneas por debajo de cualquier titular, el terror.
Hay políticos que pueden entrar y salir de donde quieran.
Todo resultado que no nos guste será tildado de amañado. Haya estado o no amañado.
Un grupo de mega millonarios y sus esbirros gobiernan el planeta.
Un pueblo moribundo, un canciller peleando, una familia afortunada, una isla que se hunde, una dictadura que se ablanda.
El infierno en Centroamérica, en África oriental, en Asia meridional.
No hay disfraces de madres buscadoras, de niños cruzando la selva del Daríen, de presos políticos, de víctima de la galopante corrupción, de político acosador, de jóvenes sin futuro, de viejos sin pensión, de mujeres prisioneras de psicópatas, de masacres en la escuela, de víctimas del machismo, de menores asiáticos explotados; no hay disfraces de adolescentes en el frente de batalla, de padres palestinos, de torturadores gozosos, de infancias corrompidas, de secuestrados, de contaminadores de ríos, de vaciadores seriales de los tesoros de los pueblos.
No hay disfraces de todo eso porque es mucho terror. Porque no tienen características distintivas. Porque están entre nosotros. Todo el tiempo.
Como estamos todo el tiempo arrastrando nuestros fantasmas, nuestra impotencia, encadenados a pequeños dolores profundos.
Encadenados a amores no correspondidos, a discriminaciones mínimas, a frustraciones, al paso del tiempo, a un ánimo golpeado, a injusticias diminutas, a imposibilidades por falta de privilegios, a la danza del horror que nos une en este desfile mundial.
Halloween. Huele a manzanas, a tarta de calabaza.
Halloween. Calabazas iluminadas, vacías, sin más intención que alcanzar el poder en la noche más oscura.
Pisando cráneos, leyes a pedido, generaciones enteras, huesos chocando, conformando la percusión de un mundo que también se va vaciando como las calabazas iluminadas.
Donde ya no haya palabra, no haya arte, no haya compromiso, no haya solidaridad, donde todo sea mentira, ambición y la apuesta vacía e ignorante de quienes creen que pueden salvarse solos.
Historias de miedo, terror para el control social, una inteligencia superior amenazante, tráfico de todo, sobredosis en la puerta de las tiendas abandonadas, náufragos del último tsunami.
Música secuencial, automóviles de súper lujo. Encerrado en su habitación cualquier "influencer" entra en depresión. Producción para la foto del día en que todos digan: que dolor tan grande. El mundo se ilumina. Vacío. Bailan los fantasmas. Llega Halloween.
Huele a manzanas. Una manzanas, procesadas, empaquetadas, lustradas, finamente seleccionadas, inyectadas, inaccesibles, caras.
Tan falsas que hubo que pintarlas color manzana, perfumarlas como manzanas y darles la textura de lo que recordamos: eran las manzanas.
Afortunadamente los buenos recuerdos resisten. Bailan los fantasmas. Llega Halloween. Con sus historias, sus sensaciones y sus paisajes intimidantes.
Damas y caballeros: bienvenidos al kaos total!!!




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