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Sobre el esenario The Doors. Mediados de los 60 –
Los Beatles ya eran lo
máximo y los Rolling Stones empezaban a viajar en limos sin
obtener satisfacción –
Corría el año 1965, Jim Morrison le propone formar una banda a la que luego se sumarian Desmore y Krieger. The Doors aparecía en escena. Doors sabía que era la ciudad L.A. donde debían estar, y tocando en el circuito de bares pasaron dos años hasta que firmaron su primer contrato con el sello discográfico Electra. El álbum The Doors tenía la base de la canciones que harían historia en su corta carrera: Break on Trough, Alabama Song y la canción que los haría conocidos en todo el planeta luego de su presentación en televisión: Light me Fire. El mundo ya había masticado la psicodélica, los escenográfos, artistas plásticos, literatos, directores de cine, escultores, poetas urbanos y simples televidentes: sabían, con más o menos compromiso, que la onda pop ahora pasaba por esa atmósfera de
surrealismo, para algunos incautos, y de simple efecto LSD para aquellos
que conocían la asociación de las nuevas drogas sintéticas con la
estética psicodélica. Así que por entonces todos estaban
listos y preparados para ver a un chico apuesto que hacia superar a
todas las chicas con su actitud de poeta renegado y despertaba la
admiración de los chicos por tener la imagen de un rockero de carretera.
Todo en equilibrio, todo ideal, todo perfecto: todo menos Morrison
que concierto a concierto iba buscando sus propios limites.
Las giras se volvieron noticia en todos los puntos de Estados Unidos, la imagen de Morrison, sus viajes astrales sobre el escenario, su aspecto de poeta sensible y distante, y la atmósfera de The Doors crecían como crecen los mitos. De fiestas con la crema de la movida artística encabezada por Andy Warhol hasta los escándalos provocados por Morrison en los conciertos hicieron que el grupo estuviera muy pronto en la cima. Todo junto y en poco tiempo: Light my Fire había llegado al Top One de Estados Unidos y todos esperaban el segundo disco de la banda. Así fue que en el año 1968 The Doors volvía a grabar para poner “Strange Day” en las bateas. El álbum no decepcionó y quizás una de los temas que más trascendió fue “People Strange”.
A esa altura The Doors estaba listo para encarar su gira europea y todo fue bien hasta la vuelta. Doors saca su cuarto disco: “The Soft Parade”, allí Whishful Sinful y Touch Me destacan como magnificas canciones, pero Jim Morrison tenía cada vez más exposición y más responsabilidades, un concierto en Miami fue el detonante: Morrison es detenido en plena actuación y procesado por "apología de las drogas, actitudes obsenas, blasfemia y desorden publico". Para muchos era el final anunciado en aquel The End de su primer disco. Doors parecía terminado, Jim Morrison se dedicaba a escribir poesía y el resto del grupo lo presionaba para volver al trabajo. La banda gana y sale en 1970 “Morrison Hotel” un disco cargado de mucho riytmin and blues. Ese mismo año apareció oficialmente un disco en vivo y el año 1971 sería el verdadero final. Morrison se radica en Paris y asqueado de la industria musical se dedica solo a escribir. El 3 de julio de 1971 sus ex compañeros se enteran que Jim fue encontrado muerto en la bañera luego de un cóctel de alcohol y drogas que lo llevaron a su último viaje.Lo último que The Doors había dejado al publico era “L.A. Woman”: el disco que contenía dos de sus canciones más celebres “Riders from the Strong” y ese homenaje a una dama anónima que daría nombre al disco y a la canción Mujer de Los Ángeles. Después de la muerte de Morrison, los Doors intentaron seguir con otros dos discos que no despertaron demasiado interés en la audiencia. Había pasado el tiempo, ya no estaban en el lugar preciso en el momento adecuado. Igualmente el tiempo les reservaría un lugar entre los grandes, tanto que luego de más de dos décadas pudimos verlos de gira mundial, claro ya con más aspecto de abuelos que de jóvenes psicodélicos, sin Morrison lógicamente volviendose una especie de homenaje a si mismos y con Ian Asbury, el cantante de The Cult, reemplazándolo de una manera excelente. Una historia tan breve como intensa: The doors pidió fuego, ardió, se consumió rápido y quedó para siempre en la historia de la música. CD - Discografía Esencial:
En este disco (el último disco de The Doors con Morrison vivo) Jim Morrison es el poeta atiborrado de experiencias excesivas que ya está más allá del bien y del mal. Su voz alcaza ese justo equilibrio entre el cantante y la sonoridad castigada por las drogas y el alcohol. Ya no es el chico hermoso que hacia suspirar alas adolescentes y jovenzuelas desde su rebeldía y su erotismo bucólico, ahora era el hombre de barba tupida, kilos de más y la decisión firme de que la música solo era la vía para que su poesía llegue a más oídos. El resto de la banda, en su mejor momento musical, una introspección a las raíces y un sonido que sería sin duda el que uno escucharía si las calles de la ciudad de Los Ángeles de principios de los 70 sonaran por si mismas. Está totalmente prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la autorización de "el Parlante"
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