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Hijo del gospel de Mahalia Jackson, del blues de John Lee Hooker y del country de Hank Williams, Elvis Presley se hizo acreedor de la corona del rock & roll. Si la década del cincuenta había heredado una fuerte división entre música negra y blanca, Presley, Jerry Lee Lewis, Gene Vicent, Chuck Berry, Bill Haley, Carl Perkins, Johnny Cash, Buddy Holly y muchos más, se encargarían de empezar a dejar sin efecto esa cuestión. Como dijera Muddy Waters: El rythm & blues tuvo un hijo, y lo llamaron rock & roll y ese hijo iba a producir tanto ruido que sería, por suerte para algunos y por desgracia para otros, imposible ignorarlo. Mientras Rebelde sin Causa mostraba a James Dean como un espejo para una juventud que
buscaba una nueva forma de pensarse, el rock era una buena forma de diferenciarse de la
generación paterna. Aunque hubo una marcada resistencia por gran parte de la sociedad fue
inevitable que la juventud se viera
Cuando a Elvis le tocó responder qué era el rock & roll simplemente dijo: es difícil de explicar lo que es el rock and roll. Es un ritmo que te atrapa, es un sentimiento. La historia es conocida, sus características de chico extraño, la pasión por su madre y aquel regalo tan particular (un Cadillac), su etapa junto a Sam Phillips dueño de la Sun Records y todas las mil y una anécdotas que fueron alimentando el mito. El 8 de Enero del 35 nacía en Tupelo (Mississippi) Elvis Aron
Presley, pero no
estaríamos hablando de él si no fuera porque un día, dando vueltas por las cercanías
de la Sun Records (que publicitaba la posibilidad de grabar un tema por una módica suma),
el camioncito de la compañía eléctrica se detuvo luego de titubeos en la puerta del
estudio. Su chofer descendió y grabó. Así en 1953, en Menphis, nacía el cantante,
quien para millones se convertiría en el rey. Como dijera Sam Phillips, había una
fortuna esperando a un cantante blanco con el sonido y sentimiento de los negros; y Elvis
lo tenía. Parte de la industria del entretenimiento intuyó que no podía dejar escapar el negocio de lo que ya se imponía por su propio peso. Así también es historia conocida la aparición del Coronel Parker y la llegada de Elvis a una discográfica importante (RCA). Hollywood no lo dejó escapar y sus shows en Las Vegas fueron antológicos. Todo lo relacionado con Elvis vendía y venderá millones: una canción, una película, un traje llamativo, un jopo gigante, una foto vestido de soldado, un poco de pintura de aquella reja de Graceland (mansión que se transformó en La Meca para todos sus fanáticos); cualquier cosa que representara a aquel muchacho sombrío que enloqueció a toda una generación moviendo la cadera y dejando pedazos de vida sobre cada escenario. La historia de Elvis Presley no es ni más ni menos que la historia del rock. Triste en varios aspectos, deslumbrante en otros, pero básicamente fantástica. Poco importó del hombre solitario y sufrido que estaba debajo de esa corona. Si hubiera que sintetizar el fenómeno Elvis, no podríamos encontrar una mejor definición que la que dio el mismo Elvis: Tuve suerte. La gente buscaba algo diferente, y fue cuando yo llegué. Mucha suerte. Más allá del talento indiscutible que Presley poseía, es innegable que la fortuna corrió de su lado. Sin embargo tuvo una vida llena de reveces. Como un niño perdido en el espacio, sólo parecía calmar su torturado espíritu cuando tenía un micrófono en la mano. Así como el protagonista de Rebelde sin Causa moría allá por el 55 al estrellarse con su Porsche Spider, el 16 de agosto de 1977 Elvis se estrellaba con su propia historia, dejando lo mejor de él aquí en la tierra: su manera de sentir la música. Una versión lo sitúa junto a James Dean en alguna parte del paraíso, otra sostiene una afirmación categórica e irrefutable si tenemos en cuenta la cantidad de adeptos que tuvo, tiene y seguirá teniendo su música: Elvis está vivo Está totalmente prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la autorización de "el Parlante"
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