No hacía falta que
aclararan nada, todo estaba a la vista; todo era tan obvio que su imagen hacía naufragar
cualquier explicación. Los B-52s eran chicos que querían divertirse y eso
se notaba. Dos damas respetables y tres simpáticos jóvenes con la sonrisa siempre
dispuesta debutaban el día de San Valentín de 1977. En plena época en que la
marejada punk reventaba sobre la playa, y una brisa más dócil, llamada New Wave,
hacía temblar las estructuras de como hacer música, este quinteto con nombre de
bombardero parecía una parodia muy seria de la sociedad norteamericana a go go.
Como si un frezeer les hubiera detenido en una ultra
estética sesentoide y sus mentes hubiesen previsto el pastiche de la posmodernidad, los
B-52s dejaron fluir al extremo la concepción de un mundo según
los Jetson`s (o
Supersónicos como los conocimos por aquí). La arquitectura vanguardista de aquel
estilo futurista que imaginaba, en las décadas meridionales del siglo, un universo
abierto al espacio, geométrico, multicolor, eléctrico y dichoso. Así como el Valiant II parecía un automóvil del futuro con
un cuidado diseño que hoy día se acerca más a la pantera rosa que al último
modelo de auto, la música de los B-52`s tenía ese doble sentido. Por un lado la
sensación de un pasado relevando sus características más extremas, por el otro: la
sensación que puede producir bailar una melodía inocentemente psicodélica en los
cráteres de la luna.
Si restamos importancia a que los cinco miembros pertenecían a la
localidad universitaria de Athens (Georgia) y que provenían de familias de clase
media, estamos evitando una base de datos importantes para comprender a los B-52s.
Cindy Wilson (voz), Kate Pierson (voz y teclados), Fred Schneider
(voz), Ricky Wilson (guitarra) y Keith Strickland (batería): eran los cinco
tripulantes de ese avión encendido de colores y más preparado para lanzar burbujas que
bombas. No muy preocupados por las temáticas propuestas por el punk ni tampoco urgidos
por el éxito que buscaban afanosamente los grupos más emblemáticos de la New Wave,
el grupo comenzó con reuniones informales, allá por 1976, buscando casi como objetivo
único: divertir y divertirse. Una pseudo frivolidad llevada al límite, exacerbación del
más puro pop art y una sofisticada estética a go go que borraba los límites con la
parodia, eran la clave para convertir al grupo en sinónimo de fiesta.
Rápidamente, a fuerza de originalidad y de una impecable fidelidad
estética-musical, el quinteto comenzó a ganar adeptos en toda Norteamérica y para 1981
(mini L.P. Party Mix) las burbujas los impulsan tan alto como podían llegar.
1979 es el año en que se profesionalizan de la mano de Chris
Blackwell, productor que se juegó todas las fichas al bombardero y les puso a
disposición el sello Island. Luego de The B-52s (1979) el sonido se asienta
y se perfecciona en Wild Planet (1980).
La polifonía sónica que trabajaban las voces femeninas y una fabulosa
inspiración compositiva hacen de los B-52s un grupo tan previsible como
alucinante. En 1982, con nada menos que David Byrne como productor, editan Mesopotamia
y un año después el que marcaría el final de una etapa: Whammy.
La muerte de Ricky Wilson causada por el S.I.D.A es un shock que
dejará a B-52s sin reacción. Recién en 1986 The B-52s rompe el luto y edita
Bouncing Off The Satellites dedicado a la memoria de Ricky (que había
participado de las primeras sesiones de esa grabación que tardaría tres años en ver la
luz), recopilación de temas sobrantes de otros trabajos y material inédito.
El cantante, Fred Schneider, sacaría un disco solista (muy
B-52) bajo el nombre de Fred Scheineider & The High Society, y el resto de la
banda encaró algunos trabajos esporádicos, colaboraciones, etc. (un ejemplo de esto son
las colaboraciones de Kate Pierson en el tema Shiny Happy People de REM
o encargándose de la voz femenina en el impecable Candy de Iggy Pop, su
amigo de las épocas del CBGB), pero nada era lo mismo.
1989 es el año en que aparece Cosmic Thing. Se los veía más
grandes, sin embargo intactos. Los batidos que aumentaban treinta centímetros la estatura
de las chicas gozaban del vigor de antaño y Fred seguía siendo un auténtico
showman propio de un casino de Las Vegas.
Por suerte, antes de que les llegara el ocaso, tuvimos la suerte de
verlos en el estadio de Vélez. Cindy Wilson estuvo ausente aquella vez y su lugar,
en parte de la gira, lo ocupó Julie Cruise (una excelente cantante que entre otras
cosas puso la voz a la fabulosa banda de sonido de la serie Twin Peaks), The B-52s
se asomó como un revival
del mismo revival y, aunque el tiempo había pasado, aquella noche fue mucho más que una
fiesta del recuerdo.
En 1992 llegó Good Stuff y en 1996 la música para la
película de The Flinstones (Los Picapiedras). Y (al final ?) una especie de
autorrecopilación que no podría llevar un nombre más exacto: Songs a Future
Generation (conteniendo dos temas inéditos: Hallucinate Pluto y Debbie).
Un grupo sonriente que tuvo que soportar más de una situación triste.
Un grupo cuyo mensaje era la energía desplegada en un baile hipnótico. Siempre fueron
más que un conjunto de universitarios festivos, despreocupados y coloridos; fueron la
vida color de rosa, la referencia de una subcultura demodé y una efervescencia
vanguardista, una energía que entraba por los pies y estallaba en las cabezas, un
bombardero con una coherencia tan rotunda que parecían aislados en tiempo y espacio del
resto del mundo. Una fuerza que los llevó a imaginar un mundo a go go, luego a crearlo y,
más tarde, a coronarse como únicos reyes de ese Idaho Privado donde una lluvia de Lava
generó una auténtica Fiesta Fuera de los Límites.
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El
vocalista de la banda estadounidense Pearl Jam, Eddie Vedder,
ha lanzado su primer álbum en solitario como resultado de la banda
de sonido del film “Into the wild”.
Después
de un tour donde Bauhaus resucitaba después de mucho tiempo
para una gran gira, se comunicó que entrarían a grabar un nuevo
disco con nuevas canciones. Después de 24 años (su último disco
de estudio data del año 1983) Bauhaus pondrá un disco nuevo
en la bateas a partir de marzo 2008.
El
grupo británico The Cure confirmó a través de su pagina web
que el próximo 13 de septiembre lanzará su nuevo álbum de
estudio, aun sin nombre confirmado.
Led
Zeppelin no saldría de gira mundial como
estaba previsto. El cantante Robert Plant
habría rechazado un millón de libras para volver
a tocar porque prefiere continuar con su carrera
solista, según publica la revista británica NME.