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Por
un lado, los Mods se caracterizaban por tratar de estar a la moda y de
hacer fiestas donde se escuchaba principalmente rythm & blues
norteamericano (por ejemplo el producido por el sello Motown). La cultura
Mod era completamente superficial, cambiante como son las modas y
preocupados solamente por tener algo de dinero para poder seguir estando
“a la moda” y andar todo el día arriba de sus Vespas llenas de
espejos y adornos. Por el otro, los Rockers que escuchaban el rock de la década
del 50, vestían camperas y botas de cuero y tenían motos más clásicas.
En este contexto, la banda The Who se transformó en la banda “oficial” del movimiento Mod,
a pesar de que sus miembros no eran Mods. Incluso uno de sus composiciones
más célebres, My Generation
terminó transformándose en el himno del movimiento.
Años después de que el movimiento Mod
comenzara su período de decadencia, más precisamente en mayo de 1972, Pete Townshend comenzó gestar lo que se terminaría transformando
en Quadrophenia. La idea
original de Townshend era crear
una ópera-rock basándose en los miembros de The
Who a la que iba a llamar Rock
is dead – Long live rock. Pero posteriormente surgió la idea de un
personaje central – Jimmy – un fan de The
Who en la época Mod, pero que a la vez su conflictuada y múltiple
personalidad iba a representar a cada uno de los integrantes de la banda. Townshend
reconocería más tarde que “las cuatro personalidades surgieron de un
entendimiento naive de la esquizofrenia – una incomprensión de la
esquizofrenia”.
Otro
de los motivos del nacimiento de Quadrophenia fue el fracaso de llevar a la pantalla Lifehouse.
En lugar de escribir un guión que probablemente nunca sería filmado, Townshend decidió crear un álbum que sería la banda de sonido de
un film que nunca iba a ser realizado con música y efectos de sonido y
una serie de fotografías que reemplazarían a las imágenes.
La anterior experiencia cinematográfica
de The Who no había sido muy
auspiciosa. La lisérgica Tommy dirigida
por Ken Russell no había
dejado nada conforme a la banda. Pero esta vez, decidieron formar su
propia compañía productora The
Who Films y escogieron a un desconocido y inexperto director para que
llevara a la gran pantalla su nueva ópera rock. Franc
Roddam en su debut tras las cámaras hizo un trabajo sobrio pero
correcto que permitió que Quadrophenia
no haya perdido su fuerza con el paso del tiempo. Desgraciadamente, Roddam
nunca más pudo repetir un trabajo similar, perdiéndose años después en
el mundo de la televisión.
Tal vez lo que ha permitido que Quadrophenia haya resistido el paso del tiempo sea que la historia
no se centra en el enfrentamiento entre los Mods y los Rockers, sino en
“el trauma de la adolescencia”, como lo sostenía su autor Pete Townshend. El film cuenta la historia de Jimmy (Phil Daniels,
quien aparece años después en la canción – y en el video – Park Life de Blur), un
adolescente que acaba de terminar la secundaria y que está buscando su
“verdadero yo” (“Can you see the real me, doctor” se pregunta en The
Real Me). En esta búsqueda, el protagonista debe atravesar todos los
tópicos característicos de la adolescencia: su relación con las
mujeres, el enfrentamiento con su familia, las drogas, la pertenencia a un
grupo y su rivalidad con el otro, el trabajo, la importancia del look
personal, etc. Todas estas cuestiones irán definiendo la personalidad de
Jimmy, siendo presentadas por el realizador evitando los lugares comunes y
sustentada en el maravilloso trabajo de Daniels.
En el viaje que emprenden a Brighton con
los Mods – donde van a enfrentar a sus rivales -, Jimmy parece encontrar
el “sentido de su vida”. En Brighton se siente popular, es reconocido
por sus pares, se pelea a golpes con los rockers, se escapa de la turba
con Steph y le hace el amor mientras la policía trata de parar la batalla
(escena que años después va a robar Marcelo
Piñeyro para su Tango Feroz)
y termina preso con uno de los líderes del movimiento, Ace (un joven Sting
en su debut cinematográfico).
Pero a la vuelta de Brighton, el mundo de
Jimmy comienza una espiral descendente donde los hechos negativos se
suceden en cadena. Sus padres lo echan de la casa (por los disturbios y
por haber encontrado drogas bajo su cama), renuncia al trabajo, su chica
está con su mejor amigo, se pelea con sus amigos, trata de regresar a su
casa y lo vuelven a echar, y como el último y definitivo golpe contra su
personalidad dividida, un camión de correos destruye su moto.
En un intento desesperado por recuperar
el pasado, Jimmy decide volver a Brighton.
La ciudad costera se encuentra vacía como el propio Jimmy y las
olas del mar rompiendo contra la costa reflejan su estado mental.
Mientras recorre las calles de Brighton, descubre a Ace como un
simple botones (“bell boy”) de un hotel. Todo lo que formaba parte del
mundo de Jimmy se ha roto en pedazos, por lo que decide robar la moto de
Ace y se suicida arrojándose al mar. “You stop dancing” (“dejaste
de bailar”) se escucha en Helpless
dancer. Este final trágico refleja el callejón en el que se
encontraba el protagonista, donde la soledad y la falta de esperanza y sueños
mostraban la cara oculta del Londres joven y divertido de los sesenta.
Pero a la vez, la historia de Quadrophenia tiene una actualidad que asusta.
por Nicolás Quinteros
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Título: Quadrophenia
Año:
1979
Director:
Franc Roddam
Guión:
Dave Humphries, Franc Roddam, Martin Stellman
Intérpretes:
Phil Daniels, Leslie Ash, Philip Davis, Mark Wingett, Sting, Ray Winstone
Duración:
120 minutos
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