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El Largo Viaje del Vudú
Haití - Enero 1805
Haití, posee un encanto
muy especial para aquellos que se interesan por la historia de los movimientos
independentistas, de liberación, o como gusten llamarlos. Ese escenario pequeño,
pero singularmente cruzado por luchas que parecen engendradas en la imaginación
del más fecundo de los escritores dedicados a la ficción, es, por su historia,
mucho más que un pedazo de tierra bañada por las aguas de un mar transparente.
Una isla americana donde
dominados y dominadores llegaron a librar su lucha (cruzada por razones
religiosas, clasistas y raciales) desde el otro lado del océano.
Descubierta en el primer viaje de Colón (5 de diciembre de
1492), la isla, llamó la atención de piratas y comerciantes fomentados por la corona
francesa del siglo XVII. Así, la zona oeste de la isla fue
prácticamente copada por los franceses, y para 1697 la corona española reconoció dicha
ocupación, quedando el territorio dividido en mitades.
Los franceses hicieron de la isla la base de operaciones comerciales más importante de
todo el Mar Caribe. Fundaron Port de Paix y producían
a gran escala café, algodón, azúcar y otros productos primarios que abastecían a gran
parte de Europa. La producción de las grandes estancias estaba a cargo de los esclavos
negros que, desde territorio africano, traían los barcos franceses,
españoles, portugueses, ingleses y holandeses.
Los esclavos no tenían categoría de humanos para
los colonizadores. En algunos casos eran comprados a los reyes africanos y
traídos a través del océano en condiciones increíblemente crueles. Las bodegas de los
galeones apilaban a los esclavos y se contentaban con que un porcentaje de ellos llegara
con vida al fin del viaje. Si las enfermedades, las infecciones en
las heridas provocadas por los grilletes y la escasez de aire, agua y
alimento, no destruían gran parte de la "mercancía": el viaje había sido
exitoso.
Al llegar a la isla, los
negros eran bautizados en masa y llevados al mercado de esclavos donde los
terratenientes los adquirían para que trabajasen en las plantaciones. De esta
manera, durante años, los negros que profesaban el vudú eran quitados de su
territorio, despojados de sus clanes, prohibida su religión y condenados a
llevar una vida que, en el mejor de los casos, se parecía al infierno.
No son pocos los historiadores que remarcan la importancia del vudú como herramienta
cultural en la que los negros se apoyaban para soportar el destierro físico y espiritual
al que fueron condenados. Algunos movimientos libertadores surgieron, sin éxito,
acentuando como símbolo de unión e identidad: la práctica clandestina de rituales vudúes.
La revolución francesa (1789) no pudo contradecir sus ideales y muy a su
pesar, cinco años después, declaró abolida la esclavitud. Los terratenientes de la isla
protestaron y atrás quedaban los tiempos donde los franceses eran dueños del destino de
los habitantes negros de la isla.
En
1801 el general negro Toussain Louverture quiso ir
más allá. Cruzando la línea entre dominios franceses y españoles, iba y venia, apoyado
hasta cierto punto por los españoles y adquiriendo logros sociales en territorio
francés. Pero en Francia ya gobernaba Napoleón Bonaparte
y pensó que Louverture estaba yendo demasiado lejos. Envió un desmesurado
número de tropas hacia la isla y sofocó rápidamente todos los deseos de los negros de
avanzar hacia un trato igualitario. En el viaje de apercibimiento, llegó a la isla la
hermana de Napoleón y, según los biógrafos de la época, no paró de
"divertirse" desde que pisó la isla, dejando de lado sus tareas diplomáticas,
si es que tenía que cumplir con alguna.
Los logros de Louverture pondrían en el cielo el grito de libertad de los que
durante generaciones no habían conocido más que esclavitud, vejaciones, tratos inhumanos
y sometimientos atroces. El mundo había cambiado y la pequeña isla ya no debía ocultar
su identidad en aquellas noches de clandestinos rituales vudúes. En 1803 muere
en Francia el símbolo de la lucha de toda una raza en territorio colonizado: Toussain
Louverture. El primer día de 1805 se declaraba la independencia, y la historia
daría paso a una sucesión de gobiernos de complejo análisis.
La zona española se proclamó independiente en 1822 y fue anexada a Haití
y, aunque la palabra independencia se paseaba por el territorio, los intereses de las
potencias iban a regir el rumbo político del territorio. Ejemplo de esto último es la intervención
económico - militar por parte de los Estados Unidos desde 1915 hasta 1934.
Tres décadas después (1995) se llevaría a cabo por segunda vez, en dos siglos de
independencia, una elección democrática.
Y en la base del escudo nacional, una frase: "L'union fait la force"
(La unión hace la fuerza). Una cuestión que quizá sin pronunciar comentaban
las miradas de aquellos negros traídos desde tan lejos para ser despojados de todo menos
de sus creencias. Aquellos que en noches cerradas, cubiertos por el espesor selvático,
celebraban algún ritual vudú a espaldas de quienes no los consideraban humanos. La
unión hace la fuerza, seguramente habrá sonado en boca de Louverture y de
los que antes y después que él quisieron cortar la cadena que los sometía a la
injusticia.
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