La
necesidad de encontrar un líder que identifique y concentre las
ilusiones y deseos de los pobladores de la isla llevó a algunos a
imaginarlo. Y de entre los más imaginativos se destacaron aquellos
que hasta creían firmemente en el candidato que sus propias
imaginaciones habían engendrado.
Había elecciones
en todo el territorio y esta vez los clanes no debían matarse en
batallas territoriales para alcanzar el poder de los recursos para
sobrevivir. Cada uno votaría por aquel que mejor representase sus
aspiraciones.
El primer paso
para que alguien pueda elegir a un líder es que sea conocido. No
importa que tan al tanto estén de sus ideas y propósitos, pero si
importa que a la hora de pensar en posibilidades su nombre aparezca en
la mente de cada uno de los pabladotes de la isla. Y con esta
premisa la imaginación comenzó a hacer su trabajo. Algunos iban
pueblo por pueblo para hablar de él. Poco a poco los comentarios
hicieron crecer su figura de tal manera que no existía poblador que lo
ignorase. Algunos contribuían con supuestas hazañas protagonizadas
por él y otros con dudas sobre su persona, pero así y todo fue motor de
acción. El que no trabajaba para que el candidato ganará las
elecciones trabajaba para que ocurriese lo contrario.
Los pobladores de
la isla tenían un porque de la espera. Algún día guiará nuestros
destinos ese hombre. Ese que aparece en todos los periódicos, ese
del cual se habla en toda la isla, ese que conocen hasta en los sitios
más recónditos.
La gran
máquina se había puesto en marcha y la difusión de su nombre se
abonaba con ideas impactantes, simples y, lo más importante,
breves y tan generalizadas como la niebla en una mañana invernal: "Por
una isla mejor", "Por una vida mejor", "Igualdad y justicia para todos",
"Un salto hacia adelante", "Un hombre confiable", "Para que ya no haya
más ... cosas que nos resultan desagradables", "Para que seamos
felicessssssssss.... todos.... si todos".
Llegó el día,
llegó la alegría de cada uno de los pobladores. Y todo duró hasta
que aquel con mayor autoridad dentro del círculo que lo había imaginado
habló en la plaza principal y declaró que el líder era imaginario
y era imposible que asuma las responsabilidades que los pobladores le
habían ...
En ese momento
alguien le recomendó callarse. Claro estaba que si los allí
reunidos sabían el secreto correría sangre. Algunos se
sentirían desilusionados, otros creerían que solo eran mentiras de aquel
que les comunicaba la realidad, algunos sospecharían de una traición al
líder que habían elegido...
En una especie de
pacto tácito asumió el poder una figura irreal. Alguien de quien
no sabia nada, alguien del que todos creían saber, alguien que había
sido esperado casi con desesperación.
"No podríamos
vivir sin saber que alguien esta en algún sitio haciendo algo por
nosotros"
Algunas
religiones, monarquía y democracia, hoy se parecen tanto en la Isla
Tierra que cada día son más el numero de pobladores que
esperan sin esperar. Que viven de las migajas de las esperas
cotidianas: un bus que llegue, una lluvia que caiga, una planta que
crezca, un amigo que llegue, un amor que regrese, una poesía que rime.
La gran espera del final justo, la gran espera del nuevo rey más piadoso
y humano, la espera del candidato que nos despierte confianza más allá
de la estructura del poder.
El nuevo
personaje imaginario tendrá un nombre, una vida, una imagen, lo
conoceremos por televisión, por radio, por los periódicos, por internet.
Ganará, tendrá el poder, decidirá nuestros destinos. Y así como
muchos se alejaron del dios de la lluvia porque la sequía destruyó sus
plantaciones, nosotros nos alejaremos del candidato porque .... no
era lo que esperábamos. Inocentes, después de todo: en la
espera está el movimiento de las piezas del gran ajedrez y no en el
momento preciso en que se realiza el desplazamiento de la ficha.
Los mejores
siempre serán los esperados, y en ser los esperados está la clave.
Es como aquel que nunca llega a la fiesta y los invitados a la misma no
hacen más que pasar la noche hablando de lo fabulosa que será la reunión
cuando llegue aquel que nunca llegará.
Tal era el
trabajo y las horas de estudio para entender el poder que muchos, por
estar inmersos en cuestiones más trascendentales (como sobrevivir y
proveer supervivencia a los suyos) o por simple haraganería, prefieren
creer que una erupción volcánica es el enojo de algún dios indebidamente
ofendido. El resultado será el mismo, no importa, la lava lo
cubrirá todo, y no habrá manera de detenerla. Sin embargo,
aunque el resultado es el mismo, no nos sentiríamos como inocentes
novias abandonadas cuando el elegido no se parezca ni un poco al
personaje imaginario de la campaña.
Vale aclarar que
cuando el Mayo Francés estalló con la consigan: Imaginación al
Poder, no se refería a esto.
por José M. Pascual
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