Una valija, una negociación, un resultado. Una historia que el
fútbol mundial se empeña en dejar en el olvido...
Junio de 1974, mientras en la Argentina el General Perón vive, sin
saberlo, sus últimos días. Un grupo de argentinos, jugadores
profesionales ellos, tratan de traer un poco de alegría a ese pueblo
angustiado.
La Copa de la vida
Vladislao Cap, fue el elegido por Fernando Mitjans,
interventor de la AFA, para revertir la pálida imagen que dejaba
Argentina en cada experiencia mundialista y de paso traer un poco de
alegría a un pueblo que "sentía morirse un poco" junto con "su"
General. Por eso era necesario que la selección haga un buen papel
en Alemania´74, eso significaba, al menos, pasar de ronda.
Pero las cosas no venían bien para la selección albiceleste y luego de
una derrota y un empate debía golear al rival más débil del grupo,
Haití, y esperar que Polonia, ya clasificada por ganar sus
dos primeros encuentros, le ganara a Italia quién estaba segunda
en el grupo.
Un hombre, un contacto
Héctor Vega Onesime era un argentino radicado en España hacía ya
varios años y fue el elegido por el DT argentino para espiar a los
rivales europeos. Onesime concurrió el viernes 21 de junio a la
conferencia de prensa del equipo polaco, al finalizar la rueda quiso la
casualidad que el "espía" fuera al restaurant contiguo a la sala de
conferencia y allí vio a Robert Gadocha, la figura polaca,
hablando con una persona. Era un argentino, el representante en Varsovia
de la línea aérea Pan Am. Entonces Onesime le pidió que fuera su
traductor y le pregunte que equipo pondrían el domingo ante Italia.
Depende de los argentinos fue su respuesta, a la que acompañó con una
sonrisa.
Onesime entonces corrió hasta un teléfono y se comunicó con el hotel
Holiday Inn, donde la delegación argentina ya estaba presta a partir
hacia Munich para su encuentro del domingo ante Haití, para transmitir
la novedad. Se la comunicó a los jugadores más representativos y estos
se comprometieron a poner u$s 1.000 por cabeza si Polonia ganaba.
Llegó el día
Domingo 24 de junio Polonia ya le ganó a Italia 2-1, claro, tenía 25 mil
"razones" para hacerlo. Mientras Argentina en Munich sufría ante Haití,
es que debía ganar por tres goles de diferencia y el 3-1 no era solución
y dado a que Polonia cumplió con su parte del pacto el pago debía
efectuarse. Faltaban pocos minutos y el agónico gol de Ayala sella el
definitivo 4-1 y la ansiada y "costosa" clasificación.
Debido a su escasa perfomance a la Argentina le toco una más que
complicada segunda ronda. Cayó en el grupo de Brasil, Holanda y Alemania
Democrática. Un 1-1 con los germanos, una derrota 1-2 ante la verde
amarellha y un 0-4 ante la Holanda de Cryuff hicieron lo que
todos intuían. Sepultaron la suerte de la selección Argentina.
Pagar por placer trae sus consecuencias y la más difícil de soportar
es que no importa cuanto dure la experiencia siempre nos parecerá
escasa...