En
aquellos tiempos, en Kuwait, existían ocho pecados capitales. El Octavo
era la omnipotencia...
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Propiedad Exclusiva
El clan que gobernaba Kuwait desde el siglo XVIII hacía y deshacía las
cosas a su gusto y placer dentro del pequeño país. El gobierno recalaba
sobre el Emir Jaber Al-Ahmad Al-Sabah y los demás ministerios
dependían de sus hermanos.
Fahid, por ser el menor, tenía "coronita"; él no ocupaba un cargo
político sino que era el Presidente de la Federación Kuwaití de Fútbol,
su deporte predilecto. Y tanto era la obsesión que Fahid tenía hacía este
deporte que prometió no parar hasta ver a "su" selección en un Mundial.
Corrían los primeros años de la década del ´80 y para que Kuwait pudiese
clasificarse al Mundial de España´82, el jeque Fahid decidió
retirar de sus respectivos equipos a los jugadores que integraban la
selección y concentrarlos durante el tiempo que durasen las eliminatorias
(dos años).
Eran tiempos de fútbol amateur en Kuwait y el premio que prometía Fahid
bien valía el esfuerzo: U$S 150.000 per capita. Gracias a la clasificación
el capitán de esa selección Al-Houti tiene un palacio, tres autos y
seis mujeres y la figura Faisal Al-Dakhll es dueño de las líneas
aéreas de Kuwait.
Sueño Cumplido
Kuwait llegó a España a jugar el mundial que Fahid soñó. Pero su
rendimiento no fue el esperado por el jeque, quién harto de perder el 21
de junio fue protagonista de un echo insólito: corría el minuto 35 ST,
Kuwait ya perdía 3-1 con Francia por culpa de Platini, Giresse
y Amoro, cuando la defensa kuwaití se detuvo debido al sonido de un
silbato proveniente de la tribuna, creyendo que era del árbitro del
encuentro. Esta situación fue aprovechada por Fernandez quién marcó
el cuarto gol.
El Gol "fantasma"
El tanto de Fernandez nunca llegó a convalidarse, puesto que harto
de esta situación y en pleno festejo de Les Bleus el jeque bajó de su
palco ingreso al campo de juego e instigó al árbitro a anular ese tanto
debido a lo confusa de la situación. El referí ucraniano Miroslav Stupar,
apichonado, temeroso, accedió al pedido del jeque y anula el gol. Dicen
los testigos que el ucraniano vio en la cintura del jeque un cuchillo tan
amenazante como filoso. El partido se reanuda con un pique, la
intervención del jeque Fahid no sirvió de mucho, minutos después Bossis
decretó el definitivo 4-1.
El Fin de los caprichos
El 2 de junio de 1990 Irak dio el puntapié inicial a la Guerra del Golfo
al invadir Kuwait.
Por la invasión el COI (Comité Olímpico Internacional) decidió excluir a
Irak de los Juegos Asiáticos de ese año, en represalia las tropas de Saddam Hussein invadieron el palacio del COK (comité Olímpico Kuwaití) y
un pelotón se encargó de fusilar a todos los atletas que permanecían en el
edificio- El jeque Fahid, que también presidía el COK, fue uno de los
primeros en caer bajo el fuego de las balas irakíes.
El jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah sintió sólo dos veces que no era dueño de
su destino. La Primera cuando no pudo torcer el resultado de aquel
partido. La Segunda: cuando Saddam Hussein le envió la muerte a su puerta.