Desafiar a un régimen muchas veces significa la muerte.
Aquel joven y fuerte zaguero central del Dynamo de Berlín pese a
sus escasos veintidos años ya se destacaba en la liga local, tanto que
muchos no dudaron en apodarlo "el Beckenbauer del Este" pese a su
enrulado pelo castaño. Sin dudas Lutz Eigendorf tenía un gran
futuro, claro, de ese lado del muro
El Fugitivo
El insomnio que lo invadía en esa madrugada del 20 de marzo de 1979
marcaría sin dudas un quiebre en su vida. Deslumbrado por las comodidades
de ese hotel cinco estrellas de la Alemania Federal, lugar donde su club
se encontraba para disputar una serie de amistosos, y agobiado de los
"sufrimientos" que padecía en la otra Alemania (la Democrática) Lutz toma
una decisión irreversible: escaparse.
La noticia corrió rápidamente por las agencias de noticias que la
interpretaban de acuerdo al lado del muro en que se encontraban. Mientras
que para la Alemania Democrática (pro soviética) Eigendorf
era un traidor. Para la otra, la Federal Lutz era un
símbolo: alguien que había burlado al sistema comunista.
El enojo del " Mesías"
La huida de Eigendorf desafía al sistema, sí. Pero a alguien en
particular: Erich Mielke no sólo era el presidente del
Dynamo Berlín sino que también era la autoridad máxima de la Stasi
(Fuerzas de Seguridad del Estado) por lo que se sintió doblemente
burlado y decidió comenzar con una cacería cuya única presa sería Lutz.
El plan comenzó con una "tortura psicológica". Mielke puso a más de
cincuenta agentes a controlar los movimientos de los padres del jugador en
Brandeburgo y los de su esposa Gabriele y su hijita Sandy en Berlín. Meike
fiscalizaba personalmente que todos estos "informes" lleguen a la
residencia de Eigendorf que por entonces ya se destacaba en el
Kaiserlautern FC. Tan exhaustivo fue el seguimiento de esos agentes que
uno de ellos terminó formando pareja con Gabriele. Mielke estaba seguro
que esto haría "quebrar" psicológicamente a Eigendorf y provocaría su
retorno. Sin embargo Lutz se mantenía inquebrantable.
El Muro de los lamentos
La paciencia de Mielke se colmó cuando vio publicada una entrevista a
Eigendorf apoyado en el Muro de Berlín (obviamente del lado de Alemania
Federal) en donde criticaba duramente al régimen comunista. Allí sin
saberlo el jugador había firmado su sentencia.
Cuatro años llevaba ya Lutz de fugitivo esa noche del 5 de marzo de 1983
cuando se encontraba tomando cerveza y celebrando vaya a saber que cosa
con algunos compañeros de equipo. El golpe seco del chopp sobre la mesa es
la señal de despedida que reciben sus acompañantes. El mundo se
despertaría ese 5 de marzo con la noticia de que Lutz había muerto en un
accidente automovilístico. Su Alfa Romeo negro se estrelló contra un olmo,
que hizo las veces de muro, en un de las tantas curvas que tiene esa ruta
que lo conducía hasta su casa.
El Cerco
Casi una década después y con Alemania ya unificada (esto sucedió en 1989)
un informe del periodista Heribert Schwan de la cadena televisiva WDR
reveló que tal accidente fue "inducido".
Según las averiguaciones dos agentes de la Stasi interceptaron a Eigendorf
en un trayecto de la ruta y lo obligaron a beber algo. Luego los
"secuestradores" simularon distraerse y lo dejaron escapar. Lutz, dopado,
condujo su auto a gran velocidad con la intención de huir. En una de las
tantas curvas que tiene esa ruta estacionado en la banquina de la mano
contraria lo esperaba otro vehículo, que apuntó con sus luces al Alfa
Romaeo negro del jugador hasta encandilarlo. Provocando de esta manera que
Eigendorf perdiera el control de su auto y se estrellase contra un olmo.
Sin dudas un crimen perfecto.
En 1989 la Stasi fue disuelta y
Mieke encarcelado.
Los archivos de esta organización descansan en la fiscalía de Berlín.
Allí también se encuentra una carpeta con toda la información del jugador
y sus familiares, en ella se enumera una larga lista de las posibles
variantes de muerte con veneno.
En la página 22, más precisamente en la línea 14 se destaca una palabra
CEGAR, seguida de un apellido EIGENDORF