Una vez al año cuando al calendario le quedan pocas hojas y las temporadas
futboleras se preparan para el receso (ya sea de invierno o verano), dos
equipos aún tienen un encuentro muy importante por delante. "El partido
del año".
Esta cita que encontrará al "mejor de Europa" (Campeón de la Champions
League) y al "mejor de Sudamérica" (Campeón de la Copa Libertadores)
se disputará en un lugar poco habitual para ambos equipos, Japón. Pero la
tierra del "Sol naciente", que desde 1980 alberga el partido del que
saldrá el "Campeón Mundial de Clubes" poco tuvo que ver en los inicios de
esta Copa, pero mucho en su resurrección.
Conozcamos entonces la historia de la Copa Europeo - Sudamericana
(tal su nombre oficial)
Todo por un título.
Cuenta la leyenda que esta Copa surgió del orgullo herido. Del orgullo
herido de Santiago Bernabeu, por entonces Presidente del
Real
Madrid, surgió la idea de coronar con el título de "Campeón del Mundo" al
ganador del duelo entre el campeón de la Copa de Campeones (ahora Champions League) y de la Copa Libertadores.
La historia arrancó allá por 1954 y por un titular del Daily
Mirror. El periódico británico tituló en su portada "Wolverhampton campeón del mundo!!!". Esto indignó a Don Santiago.
¿Qué había ocurrido?. El Wolverhampton Wolves había vencido en encuentros
amistosos a dos equipos top del fútbol europeo de entonces: el Spartak de
Moscú (4-1) y el Honved de Hungría ( 3 -2, remontando un 0-2) de Ferenc
Puskas y Sandor Kocsis.
Bernabeu encontró en aquella afirmación una ofensa hacia el palmarés de su
equipo. Y por eso se juramentó no parar hasta que "su" Real Madrid sea el
verdadero Rey del Planeta. Primero los blancos se dedicaron a ganar la
Copa de Campeones. Las primeras cuatro ediciones (1956 / 59) fueron suyas.
Confirmado el "reinado" en Europa, ahora hacia falta medir sus fuerzas con
un rival sudamericano, el otro continente de elite en el "planeta fútbol".
Su deseo se satisfizo al año siguiente cuando el Real obtuvo una nueva
Copa de Campeones y Peñarol de Uruguay se alzaba con la flamante Copa
Libertadores de América. Don Santiago ya tenía a los "actores" para darle
forma a su obra, pero...El primer problema con el que se encontraron
Bernabeu y los dirigentes de la UEFA fue la oposición de la FIFA. La
Federación madre del fútbol no quería que esta competición (por demás
atractiva) creciera puesto que temía que le haga sombra al verdadero
mundial. Así fue que la Primera Copa Intercontinental para la FIFA
no fue más que un partido amistoso.
De la Confirmación, a la Extinción
Sin embargo, el echo de no tener el "apellido
F.I.F.A." no le quito fuerza a
esta competición. Alentada por la presencia de los equipos de clubes más
emblemáticos de la época como el Real Madrid de Di Stéfano, o el Santos de
Pelé su interés se fue acrecentando por dos motivos.
Para los sudamericanos , era la única posibilidad de medirse contra una
escuela a la que se le concedía el primado mundial en los aspectos físicos
y tácticos. Y para los europeos servía para ratificar su potencia y
alimentar su ego.
Pero con el transcurso de las finales esa "aventura" que significaba para
los europeos pisar tierras sudamericanas transformó a los encuentros
disputados en estas tierras en verdaderas batallas campales lo que con el
tiempo fue atentando contra la disputa de la Copa. Esto, sumado a la
inestabilidad política que se generalizó en Sudamérica en la década del
´70 puso a la competición en un verdadero "estado de coma"
Muchas veces la negativa de los campeones de Europa a viajar hacía
Sudamérica hizo que su lugar lo ocupe el Sub-Campeón (esta historia se
repitió cinco veces). Pero en otras ocasiones, como en 1975 y 1978, ni
siquiera eso fue posible y la Copa entró en peligro de extinción....
Renacer con el "Sol Naciente"
En estado terminal, la Copa Intercontinental renació en manos de
los japoneses bajo el nombre de Toyota European - South American Cup.
El 28 de noviembre de 1980, en la habitación 212 del Hotel Excelsior de
Roma, dirigentes de la Federación japonesa, ejecutivos la automotriz
Toyota y directivos de los campeones continetales de ese momento,
Nothingham Forest (Inglaterra) por Europa y Nacional (Uruguay) por
Sudamérica concretaron el acuerdo que llevó a la Copa a Tokio (la otra
opción era Los Angeles). De esta manera los japoneses aseguraban un lugar
de disputa neutral y equidistante y la Toyota los dólares, en definitiva
el motor de todo en el fútbol.
La Copa Intercontinental (o Europeo - Sudamericana). Un capricho
desechado por la FIFA y reciclado por los japoneses que se hizo pasión en
América