Ni Holanda del ´74, ni el
Real Madrid de la famosa "Quinta del Buitre",
tampoco el Barcelona de Cryuff o el Ajax de Van Ghaal. Sin dudas el Unión
Minas de la Primera División del fútbol peruano es el equipo que
desarrolla un juego al más alto nivel... del mar
Alto Perú
La ciudad de Cerro de Pasco está ubicada a 4380 mts sobre el nivel del
mar, en el centro del nudo volcánico del mismo nombre donde se unen Los
Andes central, oriental y occidental. Allí tiene su estadio el Unión
Minas.
Cerro es una ciudad pequeña pero pintoresca, construida alrededor de una
mina a cielo abierto y de otra subterránea que contienen cinco de los
minerales más preciados (plomo, zinc, cobre, oro y plata). Cuenta la
leyenda que la descubrió en 1902 Huaricapcha, un pastor refugiado en una
gruta que vio brillar un filón de plata.
Las casas de Cerro conservan sus fachadas coloniales pese a la acción del
clima (la temperatura, cuando no es bajo cero, pocas veces supera los dos
dígitos), y sus callecitas son en tobogán. Hay un solo cine en el que
generalmente se proyectan películas pornográficas, en definitiva es un
pueblo minero, dos restaurantes (o algo parecido) y un cabaret con
"mercadería" muy añeja. El único edificio con agua caliente y calefacción
es el hotel reservado para los ingenieros de la mina.
El club de la mina
El Club Unión Minas fue fundado en 1982 por iniciativa de un grupo de
mineros y con el financiamiento de Centromin Perú, una empresa estatal.
Llegó a Primera en 1986 con un plantel formado por jugadores veteranos y
de segunda línea, pero con la enorme ventaja de recibir a sus rivales en
la altura. Su mejor ubicación fue el cuarto puesto en el torneo de 1998
pero, realmente, nunca corrió riesgo de descender.
En 1997 la empresa le retiro su apoyo al club y desde entonces el Minas se
vale de los ingresos de la TV y del sponsor de su camiseta.
A rodar mi vida
Con temperaturas siempre bajo cero y ubicado a 4380mts sobre el nivel del
mar, el vetusto Estadio Carrión, de apenas 8 mil localidades, se ha
convertido en un fuerte casi inexpugnable para quienes lo visitan. En las
temporadas ´88,´91 y ´92 el Minas mantuvo su estadio invicto y la mayor
cantidad de derrotas en un torneo es de cuatro.
Por eso a la hora que la pelota empieza a rodar muchas son las estrategias
que los visitantes ponen en práctica para alcanzar aunque más no sea un
empate. Una consiste en hacer noche en Tarma, 3.300mts, y subir a Cerro el
día del partido. La otra y quizás la más efectiva consiste en dormir en
Huanuco (a 2.000mts), comer poco y temprano, utilizar pinzas y una crema
para destapar las fosas nasales y una pomada para abrir los bronquios.
Llegar a Cerro una hora antes del partido, dosificar esfuerzos y no
olvidar las botellas de oxígeno vitales antes del partido, en el
entretiempo o en cualquier momento que un jugador se tire fingiendo una
lesión.
Otro buen remedio para evitar el soroche (mal de la altura, que
causa escalofríos, ahogos, pesadez en las piernas y un fuerte dolor de
cabeza) es el mate de coca. Aunque desde que la FIFA introdujo al mate de
coca en su lista de sustancias prohibidas este se toma sólo en el
entretiempo cuando ya se conocen quienes serán los jugadores que van al
control antidoping.
Jugar se puede, es cierto. Pero tanta ventaja para el local es injusta.
Jugar se puede pero un fútbol más lento, cortado, impreciso, por que la
pelota vuela a una velocidad inusual.
¿Vale la pena, entonces, jugar en estas condiciones? La respuesta es
difícil.
Para los futbolistas ir a Cerro de Pasco es lo más parecido a una tortura.
Para los mineros en cambio el fútbol es el único espacio de libertad