Los
arcos están delimitados por un puñado de trapos, la pelota rueda pesada
sobre la cálida y blanca arena, un grupo de niños corre detrás de ella
soñando con ser mañana como una de las estrellas que juegan en su Liga
local.
No, la escena descripta anteriormente no se trata de un "picado"
en ninguna playa de Argentina o Brasil. Si bien se trata de un informal
partido de fútbol, la escena transcurre en las afueras de Doha, la
capital de Qatar.
¿Y
eso dónde queda?
El
Mundial de Fútbol Sub-20 de 1995 sirvió para que muchos amantes del
fútbol
se enteren de la existencia de Qatar, puesto que allí se disputó el
torneo, y a la vez sirvió para que los qataríes "descubran" el
fútbol.
Pese a que la Federación de Fútbol de Qatar (FFQ) se creó en
1960 y se afilió a la FIFA diez años más tarde el juego nunca "pegó"
en la gente de esta zona, el Mundial apenas si pudo captar unos miles de
adeptos.
Fanático
de la redonda el Emir Hamad Bin Khalifa ya no se contentaba con ver
a través de la TV Satelital a las grandes figuras que juegan en las
ligas
europeas, y decidió entonces asumir la Presidencia de la Federación y
desde allí realizar un reordamiento de los clubes y un relanzamiento de
la Liga local, contando para ello con la contratación de jugadores que
supieron vestirse de gloria.
La
Liga de las Estrellas
La
Liga de qatar cuenta con 10 equipos, todos están ubicados
en Doha y son propiedad de la familia Real. La Federación local es
la encargada de la contratación y la posterior "distribución"
de los extranjeros (de esta manera se asegura que la Liga sea equitativa).
Las canchas son todas de césped sintético y los estadios cuentan con
grifería y adornos de oro. Con toda esta tecnología puesta al servicio
de la redonda la Liga qatarí quiere convertirse en una de las más
poderosas de Asia.
Esa
verde debilidad
Además
de tanto lujo a disposición del balón el Emir quiere mejorar la calidad
de los jugadores locales, para eso decidió iniciar una política de
contrataciones de grandes jugadores de nivel internacional muchos de los
cuales ya están pegando la vuelta. El primero en llegar, y en irse, fue Romario.
El astro brasileño iba a cobrar U$S 1 millón por defender seis meses la
camiseta del Al-Saad, pero la aventura del "Chapulín"
duro sólo tres partidos dónde además de no marcar goles fue expulsado
en el último de ellos, razón por la cuál la Federación decidió darle
de baja.
Esta
fallida experiencia no amedrentó al Emir, sino todo lo contrario, quién
ya armó su constelación para la temporada ´03/04 con "nenes"
como estos: los argentinos Gabriel Batistuta (Al-Arabi) y Claudio Caniggia
(Qatar SC), el español Fernando Hierro (Al-Rayan),
el francés Frank Lebouf (Al-Saad) y los germanos Steffan Effenberg
(Al-Arabi) y Mario Basler (Al-Rayan). Todos cobraran cifras
superiores al millón de dólares cada 12 meses.
El
objetivo de Qatar es que Alemania 2006 sea su primer Mundial. Para el Emir
la contratación de estas Estrellas mejorará la calidad de los
jugadores locales para "ellas" jugar aquí no significa más que
aceptar un retiro voluntario y asegurarse una jubilación de privilegio.