Todos
soñaron con levantarla alguna vez, pero muy pocos pudieron hacerlo. Es más
ya nadie podrá poseerla nunca jamás por la única y sencilla razón de
que ella ya no existe.
No,
no hablamos de Marilyn Monroe ni de ninguna diva de Hollywood, tampoco de
una "Top Model" hablamos de "Jules Rimet": la primera
Copa del Mundo.
Un
poco de historia
Un
dirigente holandés de apellido Hirschmann siempre soñó con organizar un
campeonato del mundo de selecciones, pero su idea fue llevada a la práctica
por Jules Rimet, abogado francés, ex jugador de fútbol y presidente de
la FIFA en el congreso que organizado en Amsterdam el 28 de mayo de 1928
aprobó la realización del Campeonato Mundial de Fútbol.
Rimet
propuso en ese congreso que al vencedor del torneo se le entregue una obre
de arte. La idea fue aprobada y se le asignó al escultor parisino Abel Lafleur. En
la Copa, que sería entregada en forma definitiva a quién la
ganara tres veces aunque no sea en forma consecutiva, figuraba la
"Diosa alada de la Victoria" sosteniendo una pelota. La
estatuilla fabricada en oro macizo sobre una base de piedra preciosa
pesaba 4 kilos y media 30 cm. Su costo fue de 50 mil francos suizos.
Robo
para la corona
Una
costumbre de la FIFA para promover el torneo era exhibir el trofeo durante
una semana en algún museo o salón importante de la capital del país
organizador. Y así fue como en 1966 la "Jules Rimet" fue
exhibida en el Central Hall de Londres, la Copa permaneció allí hasta
unos días antes del inicio del torneo por que... fue robada.
Increíble,
el torneo empezaría a jugarse y el ganador no sabía que trofeo ganaría.
Herida en su orgullo la policía británica montó un enorme
"operativo rescate" que fue en vano aunque la Copa apareció
gracias a un Pickle. ¿Cómo?. Simple, Pickles era el nombre del
perrito que siendo propiedad de un comerciante londinense recorría los
callejones de la ciudad en busca de la comida que su dueño le negaba y
sin querer encontró el trofeo, echo que le redituó a su amo un premio de
5.000 libras esterlinas.
El
Hombre Aranha
El
Brasil del 70 no sólo será recordado por sus jugadores. Sin saberlo Pelé,
Jairzinho, Rivelino, Tostao y los demás fueron los "culpables"
de la desaparición de la Primera Copa del Mundo.
Gracias
a su título, el tercero en su historia, la "Jules Rimet" debía
descansar para siempre en las vitrinas de la Confederación Brasileña
(CBF).
Y así lo hizo por 13 años, hasta que una banda de rateros de mala muerte
decidieron robarla. Los cacos lograron su cometido, y esto obligó a la
CBF a Realizar una replica exacta de la Copa, aunque no en oro macizo,
para conservar el recuerdo en sus vitrinas.
El
30 de diciembre de 1988 el enigma del robo de la Copa llegó a su fin. En
los suburbios del barrio de Ipanema apareció muerto de siete balazos Antonio
Aranha, el hombre, que ideó y lideró el robo y que fue
asesinado por dos de cómplices a quienes no les entregó la parte del botín
correspondiente. ¿La Copa? Fue fundida y vendida como oro.
Finalmente
"ella": la más deseada, la más codiciada, la que le quitaba el
sueño a todo el mundo no será de nadie.