Transcurría
el año 1981 y al igual que en el resto de Sudamérica Brasil veía que su
poder político estaba en manos de un régimen militar. El Gobierno de
Facto decidió utilizar el deporte más popular del país, el fútbol,
como un "dulce" para saciar las "ansias de libertad"
que comenzaban a crecer en gran parte de la población. Un claro ejemplo
de eso fue el Brasileirao de ese año, dicho "campeonato
nacional" 94 equipos!!!. Nadie debía quedarse fuera de "la
fiesta del fútbol" aún cuando los jugadores de los equipos de los
estados más pequeños se alimentaban sólo a arroz y salían a la cancha
con graves cuadros de disentería.
Sin
embargo dentro de ese ámbito tan promovido por el gobierno comenzó a
gestarse su caída. Un hombre implementó en su club una innovadora
experiencia que revolucionó un estado y terminó torciendo en duro brazo
del proceso
A
fines del 81 Atilson Monteiro Alves, un ex militante universitario y sociólogo,
fue nombrado Director de Fútbol dentro del Corinthians y acordó con los
jugadores que de allí en más el plantel votaría cada decisión que debía
tomarse: si había que concentrar, cómo y cuando entrenar, que nuevas
contrataciones hacer...Demasiado "ejercicio democrático" en épocas
de tanta dictadura.
Nace
la Revolución
La
"novedad corinthiana" hizo mella en los pobladores paulistas y,
forzados, en 1982 los militares debieron conceder elecciones para elegir
Gobernador del Estado de San Pablo para el 15 de noviembre. Y los jugadores del Corinthians (en gran parte impulsores de esta movida) ,
cuando todavía ningún equipo llevaba publicidad en sus camisetas,
salieron a la cancha con la inscripción "Día 15, vote". El
pueblo brasileño comenzó entonces a exigir elecciones directas, que el
Presidente sea elegido por ellos y no por un Parlamento.
La campaña se llamó "Direitas ja (Directas ya)" tuvo un vehículo
formidable en los jugadores del Corinthians que exhibían sus símbolo
amarillo en sus vinchas y hasta en sus botines, como hacían, entre otros,
Sócrates, Vladimir y Walter Casagrande. Las camisetas del Timao
comenzaron a lucir desde entonces el nombre con el que el mundo pasó a
recordar esa experiencia "Democracia Corinthiana"
Todos
los sectores progresistas de Brasil adhirieron sus fuerzas en pos de esta
fin y con el tiempo cada partido del Corinthians se parecía más a un
"congreso de intelectuales"
El
día de la final del Campeonato Paulista de 1983 el Estadio Pacaembú
explotaba, los jugadores blancos estaban nerviosos, sentían que una
derrota suya podría ser tomada como una derrota del reclamo por la
democracia. Resolvieron pues su angustia saliendo a la cancha con una
enorme bandera que decía "Ganar o perder, pero siempre con
democracia". No hizo falta excusarse demasiado, el Corinthians fue
Campeón. Ganó 1 a 0 con gol de Socrátes. Para la próxima temporada el
goleador de aquella final fue a jugar a la Fiorentina italiana.
Fue
sólo un suspiro
En
el 85 la lista "Democracia Corinthiana", impulsada por Monteiro
Alves, perdió por fraude las elecciones internas del club y en el país
fue nuevamente el Parlamento quién eligió Presidente, de esta manera fue
nombrado Tancredo Neves. Sin dudas el final de la campaña "Direitas
ja" no fue el soñado.
Pero
la experiencia del equipo de Sócrates fue inolvidable. La "Democracia
Corinthiana" perdió en los papeles, pero dejó una marca en la
historia brasileña certificada en su libro homónimo por Jorge Amado y
hasta por una canción de Gilberto Gil.
Vaya
moraleja entonces: si bien para algunos la "historia la escriben los
que ganan". Puedo asegurar que no siempre son "ellos"
quienes la hacen.