Los Simpsons y Perón
El Capitulo de la Discordia
Los Simpsons, la serie animada creada por Matt Groening, que lleva
19 temporadas, resulta todavía urticante para las mentes
pequeñas.
Docenas de premios, 23 Premios Emmy, 24 Premios Annie, un Premio Peabody. La
revista Time en el ´99 la llamó la mejor serie de siglo XX, en el año 2000
recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Son la serie
estadounidense de dibujos animados de mayor duración. La última encuesta de la
revista Empire la ubicó en el primer lugar... podríamos decir que ya varias
generaciones han tenido a Los Simpsons como parte de su bagaje cultural y
que en casi todos los países, cuando algún directivo de TV necesita aumentar los
índices de audiencia, piensa en los Simpsons. Parte de la historia
de la humanidad y los hechos relevantes pasaron por la serie de un modo directo
o indirecto, siempre con comentarios irónicos o disparando una crítica mordaz
entre líneas.
La cadena FOX le debe más a esta serie que
Hugh Hefner a las conejitas y si uno se sienta analizar la serie desde un
lugar adulto le resulta admirable que la visión más crítica y mordaz de la
sociedad e historia norteaméricana llegue antes, que de los documentales de Micheal
Moore o de las canciones de Green Day, de la mano de unos dibujos
animados.
Todos sabemos quienes son Los Simpsons, y sin embargo todavía algunos
hacen el ridículo oponiéndose a las libertades que se ganaron en la tierra de
las pseudo libertades.
Las últimas noticias terminan relacionando a
esta familia con ciertas patéticas practicas de la política latinoamericana:
la de ignorar, desacreditar, amordazar o, en el caso extremo, prohibir la
crítica.
El primer alerta se dio en Venezuela donde un
canal de televisión de decidió sacar del aire a Los Simpsons y
sustituir a la serie animada por Baywatch. La
justificación para colocar a las pulposas damas en traje de baño en lugar de
la familia amarilla fue: el programa iba a las 11 de la mañana y no era buen
ejemplo para la familia.
La asesora de comunicaciones corporativas del
canal privado Televen, Elba Guillén, dijo que la decisión se tomó después
que la agencia reguladora del gobierno recibió quejas de los televidentes.
"Hubo que sacarlo", dijo Guillén. "Ellos consideran que es una serie como no
apta para el horario, porque no es apta para niños".
Como se ve, no se habló de un cambio de horario y tampoco se la vio muy
convencida a la asesora de estar diciendo la completa verdad
Lógicamente en tantos sitios en Latinoamérica donde hay prohibiciones,
persecuciones, amedrentamientos a la prensa, asesinatos de periodistas, (siempre
relacionados con el poder, entiéndase el poder como gobierno, el poder del narco
o el poder de grupos con intereses puntuales relacionados indirectamente con los
gobiernos) etc...
que levanten Los Simpsons parece un asunto infantil, pero no se trata de eso, es
la muestra de cierto mal síntoma poco saludable de algunas administraciones
nacionales.
Y así como algunos ejemplos se expanden como
un virus nefasto, en argentina se generó cierto escándalo por una simple
línea de un capítulo puntual. Un ex diputado peronista pidió que el
CONFER (Comité Nacional de Radiodifusión) analice la difusión
por la televisión argentina del capítulo Los Simpsons
donde según él se ultraja la memoria del líder del Partido Justicialista.
En este caso es debido a que en dicho capítulo se calificó al difunto ex presidente
Juan D. Perón de "dictador militar'" y autor de la '"desaparición'" de
personas.
Pero ¿qué pasó? ¿Cómo el ex diputado vio el
capitulo antes de que llegue a Argentina? ¿Los Simpsons confundieron
a Perón con la dictadura militar argentina que abarcó de 1976 a 1983?
Nada de eso: en momentos en el gobierno
argentino de Cristina de Kirchner intenta el modo de tener más control sobre
los medios de comunicación aparece este detalle poco feliz, que quizás como
dice la frase "no hay mal que por bien no venga" alerta antes que sea tarde.
El ex diputado Lorenzo Pepe de seguro leyó sobre este capítulo en un medio
grafico, lo que es solo atender a una parte del todo y descontextualizarla, y
viendo el todo es claro que los guionistas de la serie no confundieron a Perón con la
dictadura del 76 al 83.
En el capítulo en cuestión, en un diálogo de
Homero Simpson con sus amigos Carl y Lenny, este último comenta:
''realmente me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón. Cuando
él te desaparecía, ¡tu te mantenías desaparecido!''.
Lo que pocos dicen es que luego afirma Carl:
"además estaba casado con Madona".
Es decir, es evidente que se habla de la
película Evita, esa misma que las autoridades argentina de entonces
abrazaron con devoción de cazadores de autógrafos al punto de invitar a la cantante pop a pasearse por la
Casa Rosada y el balcón de la misma como si fuera su propia casa.
Ese musical protagonizado por Antonio Banderas y que mezclaba al Che Guevara, con
Eva Perón, con Juan Perón, con la ópera británica, con los descamisados y
con el glamour de Hollywood.
Claro que Lenny y Carl no debieron hacer una
crítica sarcástica a esto, porque al parecer hay pocos en el poder capaces
de leer otros sarcasmos que no sean los propios.
La realidad es que Perón fue un militar
elegido Presidente en tres oportunidades (1946, 1951 y 1973) siempre con el
voto popular. En 1955 fue derrocado por un golpe militar, por lo que vivió
exiliado durante 17 años. Aunque sus dos primeros gobiernos fueron
calificados de autoritarios, a causa de restricciones a las libertades
públicas, en ninguno de ellos se produjeron ''desapariciones'', como se
denominó posteriormente al mecanismo perverso articulado por la dictadura
militar en 1976 para ejecutar clandestinamente a sus adversarios políticos.
También es real que muchos anti-peronistas
emigraron, "desapareciendo" de la escena local y manteniéndose así
(desaparecidos) hasta que Perón fue ilegalmente desplazado del poder.
Claro que la acepción que esta palabra tiene en argentina luego de la
dictadura del 76 al 83 es muy diferente. La actriz argentina Libertad
Lamarque es un ejemplo de ello, por solo nombrar quizás el ejemplo más
conocido. Y luego de esto, ya con aquel Perón anciano en los 70 mejor no
entrar en la historia de José López Rega y la triple A, allí bien podría
leerse la página más oscura del peronismo, o si se quiere la antesala de la
barbarie de la última dictadura militar.
En síntesis, no es sano que nos digan que ver
y que no, que oír y que no, que leer y que no. Que se respeten
horarios, que haya avisos, que se contemplen aclaraciones previas, que se
respeten lugares, que se discuta y se debata sobre ciertos contenidos es
algo lógico y pretendible. Que alguien desde la ignorancia se crea
veedor y velador de nuestras elecciones es alarmante. Y conste que todo lo
comentado no es una especifica defensa de Los Simpsons que lejos
estarán de ser mas o menos famosos o más o menos ricos por ser prohibidos en
Venezuela o porque se levante un capítulo en Argentina,
simplemente se trata de alertar para no permitir que sean las mentes
pacatas, limitadas e intolerantes con la crítica las que comanden nuestros
consumos mediáticos o artísticos. En Argentina se dieron cuenta a
tiempo, quizás por el conocimiento público que tomó el asunto, y sólo se
paso de la idea de prohibición a la modificación de la traducción y luego a
la mucho más sana exposición crítica respecto al capítulo en cuestión por
parte de quienes se vieron ofendidos por esas líneas puntuales.
Hoy por hoy el resultado es: más gente que
antes desea ver Los Simpsons en Venezuela, y en Argentina
(ya sea para indignarse o regodearse) el capítulo en el que Lenny y Carl
hablan de Perón es el más codiciado.
Al menos, nos podemos enterar de las cosas
que se traman, ojala no lleguemos a épocas en que ni siquiera nos
enterábamos y las tijeras estaban bien afiladas.
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